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11 de diciembre de 2013

Prevención de Defectos Congénitos. Infusiones.

Uso de infusiones y suplementos naturales durante el embarazo procedentes de diversas plantas.

Son muchas las mujeres embarazadas que, en lugar de medicamentos y por miedo a sus posibles efectos sobre el embrión y el feto, utilizan productos naturales y hierbas medicinales como tratamiento para diferentes problemas de salud. Una situación que es preocupante y que es la razón por la cual os voy a mostrar algunos consejos. 
Nos estamos a las hierbas para infusiones, que en ocasiones se venden junto a carteles indicando las
enfermedades para las que utilizarlas.

Durante las últimas décadas ha habido un aumento importante en la disponibilidad, el conocimiento y el uso
de preparados de hierbas con propiedades medicinales, por lo que en determinados casos se están utilizando como sustitutivos de ciertos medicamentos. De hecho, se las ha denominado remedios naturales, y también hierbas medicinales. Esta situación se ve propiciada por la creencia de que estos productos son mejores, más sanos y más seguros, que los medicamentos a los que se cree que podrían sustituir.


Características de las hierbas como base de preocupación para su uso durante el embarazo.

Es necesario recordar que una inmensa mayoría de los principios activos que contienen los medicamentos,
se extraen de las plantas. Por ello, el uso de algunas de las infusiones y otros productos naturales que se ofrecen para diferentes problemas de salud, se basa en el conocimiento del efecto que tienen esos principios
activos en los fármacos. Sin embargo, estos llamados “remedios naturales” tienen también algunos problemas, que adquieren más importancia durante el embarazo, y que se pueden resumir en los siguientes puntos:
1. Al consumir las hierbas en infusiones (u otras formas de presentación), no es posible calcular las
dosis que contienen de cada principio activo. Es cierto que, a priori, la dosis en una infusión no debe ser alta. Pero esa dosis, no siempre será igual, ya que dependerá de la procedencia de la planta, del momento en que se recolecte, de la concentración con la que se prepara la infusión, y del número de veces que se ingiera esa infusión al día.
2. La calidad y concentración de un suplemento de hierbas puede variar entre dos lotes del mismo producto y entre productos de diferentes fabricantes.
3. La mayoría de las sustancias que se extraen de los vegetales y son los principios activos de los medicamentos pueden ser venenos a ciertas dosis.
Por ello, para formar parte de un medicamento, han tenido que pasar por una serie de procesos en los que
se determinan sus características y sus efectos.
Luego pasan por estudios experimentales y ensayos clínicos, para determinar las dosis que tengan efecto
terapéutico y sean seguras. Es decir, que controlen la enfermedad sin causar otros problemas graves.
4. No es fácil, y sería muy costoso, realizar un estudio controlado sobre la seguridad y los potenciales efectos de los productos “naturales”.
5. Algunos preparados de plantas medicinales pueden contener metales pesados tóxicos o fármacos añadidos y no declarados.
6. Incluso cuando se toman de forma y en dosis adecuadas, pueden interaccionar con algunos medicamentos que se estén utilizando. Una interacción que se puede traducir en disminuir la eficacia terapéutica de esos fármacos, potenciar efectos adversos, o favorecer su toxicidad si se sobrepasan ciertas dosis.
 

Uso durante el embarazo

Aparte del té, el café y el mate, que deben utilizarse teniendo en cuenta que la dosis máxima de cafeína no
debe pasar de 100 mg/día (incluyendo en el cálculo otras bebidas que contienen cafeína), entre las hierbas más usadas se encuentran las que se aplican para la depresión, la ansiedad y las alteraciones del sueño. La
depresión, tanto durante la gestación como en el posparto, es una enfermedad que puede ser grave y
afecta a muchas mujeres, y en consecuencia a sus hijos y familias, por lo que debe ser tratada por el médico
especialista. Sin embargo, es también muy frecuente que tanto a las mujeres como a muchos de los médicos a los que acuden, les preocupe muchísimo el tratamiento farmacológico con psicofármacos. De hecho, es frecuente que se les interrumpa este tipo de tratamientos, o que no se prescriban, y que se recomienden como alternativa diferentes infusiones (tila, valeriana, passiflora…), sin indicación de la cantidad diaria y las precauciones.

 En la siguiente tabla se resumen los principales aspectos sobre algunas de las plantas más utilizadas, entendiendo que son sólo ejemplos, pero que la precaución debe extenderse a todas.


Para concluir, sólo decir que las plantas medicinales, por el hecho de ser productos naturales, no tienen por qué ser inocuas. Durante el
embarazo, se pueden utilizar plantas o infusiones corrientes, pero no demasiado concentradas y con poca
frecuencia. Si se está tomando alguna medicación se debe consultar con el médico por la posibilidad de
interacciones.

1 de diciembre de 2013

1 Diciembre. Día Mundial de la Lucha contra el SIDA.

35 millones son las personas infectadas por VIH según la OMS.

http://www.teinteresa.es/espana/Espana-lucha-intentar-encontrar-VIH_0_1039096424.html

Aquí haré especial mención a algunas consideraciones de SIDA y Embarazo.
sidaTener un hijo es una decisión muy personal y algunas pacientes infectadas por el VIH deciden no hacerlo o bien se quedan embarazadas y aceptan continuar pese a conocer los riesgos. También se dan casos de mujeres que descubren su infección cuando ya están embarazadas. Lo más importante es que sepan qué peligros corren y cómo se debe actuar para reducir al máximo la transmisión del VIH de la madre al bebé.
Antes de que se dispusiera de un tratamiento eficaz, el número de niños nacidos con VIH podía llegar a 2000 al año en un país como EE.UU. Actualmente, en el mundo desarrollado se ha experimentado una reducción notable en las tasas de transmisión de VIH de la madre al hijo (también llamada transmisión perinatal o vertical). Esto refleja el éxito generalizado de las recomendaciones de los organismos de salud. El problema, sin embargo, sigue siendo de gran magnitud en países en vías de desarrollo.

Formas de transmisión.
Puede hacerse en tres momentos diferentes:
Durante el embarazo. Generalmente en el tercer trimestre, conocido como transmisión prenatal. Existen datos que demuestran que es posible el contagio a través de la sangre de la placenta durante los 15 primeros días de embarazo, sin embargo, parece que menos del 2% de las transmisiones se producen antes del séptimo mes.
Durante el parto o perinatal. Por exposición directa a la sangre de la madre o a sus fluidos. Las contracciones uterinas pueden facilitar el paso de sangre de la madre al niño.
Por la leche materna, posnatal o posparto. El riesgo de adquirir infección aumenta entre un 12-26% en niños amamantados. Cuanto mayor sea el tiempo de amamantamiento mayor es el riesgo, siendo considerable después de los tres meses. La lactancia debe evitarse en países desarrollados, pero su prohibición en los países en vías de desarrollo es muy compleja, pues en muchas ocasiones es el único método de alimentación.

Estrategias para reducir el contagio.
sida2Se aconseja que toda mujer embarazada se realice una prueba de VIH en el primer trimestre. Esto adquiere especial importancia en mujeres con algún factor de riesgo conocido, como consumo de drogas o relaciones sexuales promiscuas. Sin embargo, no todas las personas infectadas recuerdan o reconocen un contacto de riesgo, por ello es importante que todas se realicen la prueba.
Si el resultado es positivo, se aconseja iniciar el tratamiento de forma precoz. Diversas terapias han sido estudiadas durante el embarazo, han mostrado eficacia sin aumentar el riesgo de problemas en el feto. Estos fármacos se indican a todas las embarazadas infectadas, independientemente de su estado inmune (incluso en mujeres que no tengan indicación de tratamiento por tener carga viral baja o los CD4 muy altos y no haber tenido ninguna complicación clínica).
Las actividades de prevención perinatal del VIH deben ayudar a garantizar que se entre en contacto con todas las mujeres infectadas con VIH en los primeros meses del embarazo, a fin de proporcionarles atención prenatal así como la posibilidad de enterarse de su condición. Se les debe ofrecer terapia preventiva para aumentar las posibilidades de que sus hijos nazcan libres de infección y garantizar atención y tratamientos del VIH de alto nivel para las madres y sus hijos. Un mayor acceso a la atención médica prenatal así como un mayor uso de la misma, permitirán alcanzar esta meta.

Relación entre VIH y embarazo.
No existe una evidencia de que el embarazo, por sí solo, cambie el curso de la enfermedad. De forma similar, la infección no parece cambiar la manera como se desarrolla normalmente el embarazo. Sin embargo, si aparecen infecciones oportunistas graves durante el embarazo éstas sí pueden afectar el curso del mismo o el pronóstico del bebé.
El VIH no parece afectar el desarrollo del feto. No se han descrito malformaciones fetales ni otras complicaciones asociadas.
Por lo general el seguimiento de la mujer seropositiva tiene algunas peculiaridades:
Las pruebas invasoras como amniocentesis pueden aumentar el riesgo de infección. Se debe valorar el riesgo/beneficio al realizar esta prueba. En algunos casos será conveniente hacerla asumiento un posible aumento de riesgo de contagio al feto.
Con el resto de pruebas invasivas, como análisis de sangre del cordón umbilical (funiculocentesis), ocurre lo mismo, por lo que hay que hacer una valoración precisa de su indicación.
La rotura de bolsa amniótica aumenta el riesgo de contagio. Se debe evitar en el momento del parto. Si esto ocurriera antes de tiempo, hay que provocarlo en un plazo máximo de 4 horas.
Cuando sean necesarias las pruebas se aconseja hacer antes una valoración de la carga viral de la madre y si es elevada iniciar tratamiento antes de realizarlas, para disminuir la cantidad de virus que pueden pasar al niño.

Tratamiento en el embarazo.
sida3No existen dudas de que el tratamiento antirretroviral es claramente beneficioso para la mujer embarazada. El riesgo de transmisión al bebé se reduce significativamente por lo que TODAS las mujeres embarazadas deben ser tratadas con medicamentos que tengan acción contra el virus de la inmunodeficiencia.
Sin embargo, hoy en día ningún tratamiento elimina por completo este riesgo y no existe forma de diagnosticar al bebé antes de que nazca.
El único fármaco aprobado para el uso durante el embarazo es la zidovudina (AZT). Éste se da a la madre por vía oral durante todo el embarazo, por vía intravenosa en el momento del parto y en gotitas al recién nacido durante sus seis primeras semanas de vida.
En los casos en los que la madre no recibe tratamiento durante el embarazo o el parto, se debe administrar al bebé justo después de nacer, lo que permitirá disminuir las posibilidades de contagio.

Lactancia materna.
El VIH está presente en la leche materna. Hasta un 29% de las transmisiones materno-infantiles se producen por el amamantamiento continuo de madres seropositivas.
En los países occidentales existen alternativas para alimentar a los niños, por lo cual se aconseja a todas las madres seropositivas que eviten la lactancia materna. Los beneficios de la lactancia, que son muchos, se ven eclipsados por el riesgo de contagio al niño.

Diagnóstico del recién nacido.
Actualmente se hace con medición directa del virus (carga viral, presencia de antígenos) ya que la detección de anticuerpos puede dar lugar a equívocos puesto que los niños pueden tenerlos porque hayan pasado desde la madre, sin que esto signifique que estén infectados.
La presencia de virus en la sangre se considera diagnóstica de infección.
Hay que repetir la prueba en el seguimiento puesto que cantidades muy pequeñas de virus pueden no detectarse en una primera prueba. Se repetirá el test a las seis semanas y a los seis meses. A los 18 meses ser realizará una prueba para detectar anticuerpos (en caso de estar presentes ya se consideraran como propios del niño e indicarían infección). Hasta este momento no se puede decir con absoluta certeza que el niño no haya sido contagiado.

30 de noviembre de 2013

Vacuna Anti-D

¿Qué es la Vacuna Anti-D?
Es una inyección de inmunoglobulina anti-D que impide que las madres con el grupo sanguíneo Rh- desarrollen anticuerpos contra la sangre de su bebé, si éste posee Rh+.
 
¿Para qué sirve la Vacuna Anti-D?
 La misión de esta inmunoglobulina es detener la respuesta del sistema de defensa de la madre con Rh- frente a los Rh+ extraños. Esta acción es importante para los futuros embarazos.
Se presenta cuando la madre es Rh- y el padre Rh+, lo cual sucede en, aproximadamente, el 12% de las parejas en nuestro medio.
 
¿A quiénes ponen la Vacuna Anti-D?
Esta vacuna está indicada para todas las madres con el grupo sanguíneo Rh-, que no están sensibilizadas contra los glóbulos rojos del grupo positivo.
 
¿Cuándo se pone la Vacuna Anti-D?Justo en la semana 28 de gestación y en las primeras horas tras el parto, antes de las 72 horas de vida del neonato, si éste tuviera Rh+.

29 de noviembre de 2013

Ejercicio y Embarazo

Debido a la cantidad de mujeres embarazadas que trabajan y al creciente interés en el ejercicio físico para tener una buena salud y buen aspecto físico, es importante comentar el efecto del ejercicio sobre la madre y el bebé.

Las modificaciones morfológicas y fisiológicas que se establecen en las mujeres durante el embarazo en ocasiones pueden provocar un incremento del riesgo de padecer algunas complicaciones como la preeclampsia y la diabetes gestacional, entre otras.
Los estudios actuales permiten confirmar que el ejercicio físico reduce el riesgo de padecer complicaciones asociadas al embarazo, la ganancia excesiva de peso materno, la mejora en el rendimiento del embarazo, la estabilización del humor materno, el menor riesgo de padecer varices, menor riesgo de trombosis venosas, la reducción de los niveles de disnea y la menor aparición de episodios de lumbalgia.

Con un apropiado programa prenatal de ejercicios se pueden obtener beneficios en la condición aeróbica y muscular de la mujer embarazada, lo cual facilita el parto, disminuye el tiempo de trabajo de parto, disminuye la cantidad de intervenciones obstétricas, así como los signos de compromiso cardíaco fetal y facilita la recuperación del parto, ya que tiene un efecto psicológico favorable de bienestar.
En embarazos normales no está asociado a mayor incidencia de aborto, parto pretérmino ni rotura prematura de membranas.
 
Hasta el momento no han encontrado complicaciones asociadas a la práctica de ejercicio físico adecuada a cada gestante, ni para la madre, ni para el feto. Únicamente se ha asociado a disminución del peso fetal al nacer de aproximadamente 300 gramos, lo cual no tiene repercusión para el bebé.

El Tipo e Intensidad de Ejercicio
El tipo e intensidad de ejercicio que la mujer embarazada puede realizar durante el embarazo depende de su estado de salud general y de lo activa que fuera antes del embarazo.
Este no es un buen momento para comenzar un deporte nuevo y exigente. Sin embargo, si era atleta o activa antes del embarazo puede seguir realizando ejercicios normalmente, excepto si su matrona o ginecólogo los contraindique por algún problema que presente.


Se han realizado estudios que comprueban que los ejercicios aeróbicos durante el embarazo no producen efectos nocivos sobre la madre o el feto si la mujer los practicaba antes del embarazo. Por supuesto, la cantidad debe disminuir a medida que avanza el embarazo, además a medida que avanza el embarazo aparece una sensación subjetiva de dificultad para realizar el ejercicio, en parte por el aumento de peso y por la mayor compresión del útero sobre el diafragma y pulmones.

En general, no es necesario que la mujer gestante reduzca el ejercicio, siempre que no se canse excesivamente o corra el riesgo de lesionarse a sí misma o al feto.


Tipo de Ejercicios y Embarazo
Se recomienda caminar, trotar, ejercicios aeróbicos de bajo impacto, tenis, natación, golf... Puedes realizar ejercicios de resistencia con pesas (No más de 2 kg)
No es aconsejable hacer ejercicios extenuantes.
Tampoco se recomiendan los ejercicios a grandes alturas (montañismo y ski) o el submarinismo, porque implica un riesgo de hipoxia para el feto por la disminución de la cantidad de oxígeno que existe. No es recomendable realizar deportes en los que puedes golpearte (ski en nieve o agua y surf).

A la hora de realizar ejercicios, debemos tener en cuenta...
Hacer un adecuado estiramiento y calentamiento de las articulaciones y músculos (5 a 10 minutos).
Ejercicio de 15 a 30 minutos.
Enfriamiento, disminuyendo progresivamente la velocidad del ejercicio (5 a 10 minutos).
La frecuencia, al menos 3 veces por semana por espacio de 30 minutos. La cantidad de actividad se puede mantener durante el segundo trimestre, con una disminución a actividad mínima a partir de la semana 30 a 32.
La temperatura corporal no debe exceder los 38° C.
Se debe avisar al profesional que lleve su embarazo si presenta cualquier anormalidad como dolor, dificultad respiratoria, mareo, dolor de cabeza o náuseas.




28 de noviembre de 2013

Consejos útiles en el embarazo

Aquí os dejo algunos consejos sencillos que pueden ser muy útiles para llevar el embarazo de la forma más sana posible.

CONSEJOS DURANTE EL EMBARAZO.
Es aconsejable acudir a las distintas visitas de seguimiento que se realizan a lo largo del embarazo y a las pruebas que te indique tu matrona o ginecólogo.
Si fumas, puede ser un buen momento para dejarlo.
Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y la toma de medicamentos y plantas medicinales.
Evita el sobrepeso.

VIAJES
Cuando viajes en coche, colócate el cinturón de seguridad de forma que no presione el abdomen, es decir, con la banda a la altura de las ingles y la banda pectoral, entre los pechos.
Al viajar en coche, realiza paradas cada dos horas y aprovecha para hacer un pequeño paseo y estirar las piernas.
Los viajes en avión no están contraindicados, pero es aconsejable evitar los viajes largos en avión en las últimas semanas.
Antes de viajar al extranjero hay que informarse de la necesidad de algún tipo de profilaxis o vacuna. Se desaconseja realizar viajes a zonas con escasos servicios sanitarios.

ESTRÉS.
Procura estar relajada y descansa un mínimo de 8 horas por la noche.

DIETA
Come frecuentemente pero en cantidades moderadas:
desayuna antes de salir de casa, come a media mañana, almuerza, merienda y cena.
Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua al día y evita las bebidas alcohólicas.
Modera el consumo de sal . Utiliza sal yodada.
Aumenta de forma moderada el consumo de frutas, verduras, pan integral, arroz y legumbres, y
reduce el consumo de los alimentos grasos de origen animal, como tocino, mantequilla, embutidos...
Si tomas suplementos de hierro, debes hacerlo junto a vitamina C (manzanas, kiwis, etc.) para mejorar su absorción.
No los tomes mezclados con leche.
Evita comer crudo cualquier alimento de origen animal, como marisco, pescado (sushi), carne (carpaccio). Evita consumir leche o derivados lácticos no pasteurizados y productos que contienen huevo crudo o poco cocinado.
Lávate las manos antes y después de manipular alimentos crudos, y cuece suficientemente los alimentos, especialmente la carne, el pollo, los huevos y el pescado.

HIGIENE Y ROPA
Dúchate diariamente y utiliza jabones neutros.
Evita las duchas vaginales.
Los dientes debes lavarlos de forma minuciosa tras la ingesta de comida ya que existe mayor propensión a desarrollar caries durante el embarazo.
Si llevas algún piercing en el ombligo o en el pecho, retíralo.
Viste ropa holgada.
Evita los calcetines y medias que compriman la pierna, favorecen las varices.
Usa zapatos cómodos, con tacones entre 2-3 cm y de base ancha para prevenir el mayor riesgo de caídas y esguinces.

ACTIVIDAD LABORAL Y FÍSICA.
Si tu trabajo te obliga a estar mucho tiempo sentada, es recomendable levantarse y dar pequeños
paseos con frecuencia para prevenir la hinchazón de tobillos. Cuando estés sentada, apoya la espalda contra una superficie dura. Si por el contrario debes estar períodos de pie, descansa a
menudo.
Evita levantar pesos y exponerte a riesgos ambientales como productos tóxicos o radiaciones.
Practica una actividad física moderada como pasear o nadar . Evita los deportes de contacto o que produzcan fatiga.

27 de noviembre de 2013

Cuando acudir a la Consulta...

SITUACIONES EN LAS QUE SE RECOMIENDA LA CONSULTA A TU MATRONA Y/O GINECÓLOGO.


Cambios importantes de peso.

Cambios en las características del flujo vaginal (mal olor, escozor, picor, dolor).

Tras una caída.

Diarrea intensa.

Dificultad respiratoria.

Erupciones cutáneas.

Hinchazón en un sitio distinto a los pies o los tobillos por la tarde, o en dichas localizaciones pero sin desaparecer tras el descanso nocturno.

Mareo con sudoración, aumento de los latidos del corazón y sensación de desmayo.

Molestias urinarias (dolor, escozor y/o necesidad repetida de orinar).

Problemas súbitos de visión.

Vómitos intensos y/o persistentes que no cesan con tratamiento.

Ausencia de percepción de movimientos fetales a lo largo de un día a partir del sexto mes (semana 26) de la gestación.

Contracciones rítmicas y progresivamente más intensas antes del octavo mes (semana 37).

Dolor abdominal intenso.

Fiebre elevada.

Dolor de cabeza intenso y persistente.

Pérdida de líquido por la vagina que no se identifique como orina.

Pérdida de sangre por los genitales.

Tensión arterial elevada que persiste en un segundo control y tras 20 minutos de reposo.


Problemas más frecuentes en el Embarazo


 Durante el embarazo, el cuerpo sufre diversos cambios que provocan alteraciones en nuestro organismo y ciertas partes del cuerpo. Pero hay que decir, que estos "problemas" no suelen ser de gravedad y, por lo general, desaparecen sin tratamiento.
  • Acidez de estómago: La sufren 2 de cada 3 embarazadas, por lo general, durante el último trimestre de embarazo.
  • Anemia: Aparece cuando el nivel de glóbulos rojos en sangre está muy bajo, los síntomas son: cansancio y palidez. Si crees que tienes anemia debes consultar con tu médico para que te ponga el tratamiento adecuado.
  • Calambres: Suceden por las noches y al final del embarazo, afecta en las piernas y muslos. Es aconsejable acudir al médico si los calambres se vuelven muy frecuentes.
  • Dolor de espalda: Es muy frecuente y lo padecen a una de cada dos embarazadas, es un problema que suele aparecer en las últimas semanas.
  • Dolores de cabeza: Se dan, especialmente, en el primer trimestre. Pueden ser causados por el aumento de los vasos sanguíneos del cerebro o por una disminución de azúcar en la sangre.
  • Estreñimiento: Es muy normal que se en cualquier etapa del embarazo.
  • Estrías: Es uno de los problemas más comunes que aparecen en la piel, sobre todo al final del embarazo. Las zonas más afectadas son: en el abdomen, los pechos y los muslos. Una buena hidratación de la piel puede combatirlas o reducirlas.
  • Sensibilidad en los pechos: es uno de los primeros síntomas del embarazo, suele comenzar entre la semana 4 y 6 de embarazo. Este problema se va reduciendo a medida que avanza el embarazo.
  • Mareos y náuseas: Sufrir mareos durante el embarazo es muy común en las primeras semanas de embarazo. Las náuseas son igual de frecuentes y las padecen el 70% de las embarazadas. Suelen ocurrir por las mañanas y van cediendo a lo largo del día. Para combatirlas, lo ideal es dividir la alimentación diaria en 5 comidas y reducir la cantidad de alimento en cada de ellas.
  • Varices: Pueden surgir al final del embarazo y normalmente desaparecen después del parto. Para evitarlas, no hay evitar pasar mucho tiempo de pie y olvidarse de usar los tacones altos. Mantener las piernas un poco más altas que el resto del cuerpo durante la noche.